Rompiste a llorar, allí, delante mío. No sé porqué, pero sí sé que era por mi culpa, que la sal del mar escocía en tus ojos por mi culpa. No me dejaste abrazarte.
No me dejaste abrazarte.
Subí las escaleras, sintiendo que algo se hacía trocitos muy pequeños dentro de mi. Realmente dolía. Lo que quiera que te hiciese fue horrible.
Ya arriba alguien cargó con una culpa merecida. Ese alguien había hecho algo para que eso ocurriera. Sentía que se merecía mis gritos.
Entonces subiste tú también. Me hablaste prácticamente normal. Pensé que eras realmente valiente.
No sé qué te hizo llorar en mi sueño, pero nunca me lo perdonaría si ocurriese en la realidad.
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enero 05, 2010
diciembre 21, 2009
diciembre 17, 2009
Otra vez ese delirio por escapar. La luz parece más clara cuando el sol se derrite. Mis pupilas más sensibles cuando me abrazo.
diciembre 02, 2009
Diciembre
Llegó diciembre.
Precioso diciembre, vestido de vagabundo, anunciando el fin, anunciando un nuevo comienzo.
Llegó diciembre. Trajo consigo miles de falsas esperanzas que se evaporarán como el humo cada noche al acostarme. Y cada mañana volverá a engañarme la luz del sol y me dirá que tiene algo preparado para mi. Hasta que vuelva el humo y vuelva a cantar para poder dormir.
Llegó diciembre.
Y con él las noches en vela más oscuras del invierno polar.
Precioso diciembre, vestido de vagabundo, anunciando el fin, anunciando un nuevo comienzo.
Llegó diciembre. Trajo consigo miles de falsas esperanzas que se evaporarán como el humo cada noche al acostarme. Y cada mañana volverá a engañarme la luz del sol y me dirá que tiene algo preparado para mi. Hasta que vuelva el humo y vuelva a cantar para poder dormir.
Llegó diciembre.
Y con él las noches en vela más oscuras del invierno polar.
noviembre 26, 2009
Donde nunca hay flores
Un montón de palabras vacías. Tictac, tictac, el reloj nunca se para. El tiempo ya no se para. La nieve se me va a marchitar entre los dedos antes de que entienda por qué cae. Y yo que solo quería ver la nieve más blanca, como si absorbiese la luz del sol, como si se me iluminase un camino. La carretera que me lleva a la locura sin remedio, sin que quiera remediarlo. Porque hay faros que no iluminan el camino a casa. Y entonces nunca llegamos a donde se supone que tenemos que estar.
Parece que no quiero entender que este es el sendero que me toca caminar, el asfalto que me ha de abrasar la piel, porque el sol nunca estuvo hecho para mi. Y sigo sin entenderlo. Se marchita la nieve.
Las canciones me hablan de noches en vela, de soledades sin tregua, de mañanas que nunca se alcanzan. Me volverá loca el sonido del rocío, del relente de la luna, de la escarcha de la carretera. Y sigo sin poder amarrarme el pelo para que no se lo lleve el viento. Se marchita la nieve.
Se marchita la nieve, ya no quedan flores.
noviembre 21, 2009
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