Rompiste a llorar, allí, delante mío. No sé porqué, pero sí sé que era por mi culpa, que la sal del mar escocía en tus ojos por mi culpa. No me dejaste abrazarte.
No me dejaste abrazarte.
Subí las escaleras, sintiendo que algo se hacía trocitos muy pequeños dentro de mi. Realmente dolía. Lo que quiera que te hiciese fue horrible.
Ya arriba alguien cargó con una culpa merecida. Ese alguien había hecho algo para que eso ocurriera. Sentía que se merecía mis gritos.
Entonces subiste tú también. Me hablaste prácticamente normal. Pensé que eras realmente valiente.
No sé qué te hizo llorar en mi sueño, pero nunca me lo perdonaría si ocurriese en la realidad.
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enero 05, 2010
noviembre 26, 2009
Donde nunca hay flores
Un montón de palabras vacías. Tictac, tictac, el reloj nunca se para. El tiempo ya no se para. La nieve se me va a marchitar entre los dedos antes de que entienda por qué cae. Y yo que solo quería ver la nieve más blanca, como si absorbiese la luz del sol, como si se me iluminase un camino. La carretera que me lleva a la locura sin remedio, sin que quiera remediarlo. Porque hay faros que no iluminan el camino a casa. Y entonces nunca llegamos a donde se supone que tenemos que estar.
Parece que no quiero entender que este es el sendero que me toca caminar, el asfalto que me ha de abrasar la piel, porque el sol nunca estuvo hecho para mi. Y sigo sin entenderlo. Se marchita la nieve.
Las canciones me hablan de noches en vela, de soledades sin tregua, de mañanas que nunca se alcanzan. Me volverá loca el sonido del rocío, del relente de la luna, de la escarcha de la carretera. Y sigo sin poder amarrarme el pelo para que no se lo lleve el viento. Se marchita la nieve.
Se marchita la nieve, ya no quedan flores.
noviembre 21, 2009
Me estás ahogando. No puedo respirar. Maldita la luz desesperante. Tengo que salir.
Tengo que escapar.
Tengo que escapar.
noviembre 09, 2009
Y durante un momento todo, absolutamente todo, iba mal, y el sonido del resquebrajar fue tan estruendoso que creía que se me romperían las pupilas.
noviembre 06, 2009
octubre 17, 2009
Tarde o temprano acabaré huyendo. Los dos deberíamos saberlo.
Y tú deberías de escapar mientras puedas.
Y tú deberías de escapar mientras puedas.
septiembre 26, 2009
Sólo tienes que decirme que tienes un roto para que te haga un remache de abrazos bonitos. Confía en mi, y te curo las heridas con besos, como a los niños pequeños cuando se hacen magulladuras.
No sé en qué estás pensando, y tengo miedo de lo que quiera sea.
Pero, evidentemente, nunca lo confesaré en voz alta.
Pero, evidentemente, nunca lo confesaré en voz alta.
septiembre 25, 2009
No. No, no, no. Apartaos, dejadme respirar, que no me llega el olor del mar. ¿Porqué hoy queréis ser sanguijuelas? Sorbiéndome las ganas de estar despierta.
Quiero tener un ataque de vómito verbal, quiero no callarme, que entendáis que no todos los días me apetece sonreír y silenciar las palabras que cruzan mis sinapsis, que entendáis que también tengo voz.
Perdeos hoy por un camino alejado del mío, que no tengo ganas de encallar en vuestras miradas de disgusto.
Quiero tener un ataque de vómito verbal, quiero no callarme, que entendáis que no todos los días me apetece sonreír y silenciar las palabras que cruzan mis sinapsis, que entendáis que también tengo voz.
Perdeos hoy por un camino alejado del mío, que no tengo ganas de encallar en vuestras miradas de disgusto.
agosto 27, 2009
Ton coeur, ma coeur.
Creía que mi corazón implosionaría de un momento a otro, y que se convertiría en cenizas tan secas y débiles como las hojas de los árboles en otoño. No quiero que sea otoño para nosotros.
Quiero que veamos diez mil estaciones. Y más.
Voy a robar fuegos artificiales de contrabando y voy a deleitarte con el mejor espectáculo pirotécnico que mis manos puedan crear. A quién coño le importan las quemaduras, con el tiempo sanarán, y así podré acariciar cada centímetro del mapa de tus lunares mientras duermes. Al despertar seguiré ahí.
Quiero que veamos diez mil estaciones. Y más.
Voy a robar fuegos artificiales de contrabando y voy a deleitarte con el mejor espectáculo pirotécnico que mis manos puedan crear. A quién coño le importan las quemaduras, con el tiempo sanarán, y así podré acariciar cada centímetro del mapa de tus lunares mientras duermes. Al despertar seguiré ahí.
~
Nuestros latidos forman
música y la
más bonita pirotecnia.
música y la
más bonita pirotecnia.
agosto 26, 2009
Cacophony.
Dichoso insomnio. Voy a tener que ponerme un vinilo que suene a cacofonías de los latidos de tu corazón para poder dormir.
Si pudiera destruír los muros de palabras sin sentido que me arañan los brazos como hacen los rosales con malas ideas, podrías ver que sigo aquí, igual que antes. Pero para eso tienes que abrir los ojos.
Menos mal que entre la gente, entre todas las palabas hirientes, siempre vas y me das la mano. Siempre me encuentras y me haces sonreír.
Si pudiera destruír los muros de palabras sin sentido que me arañan los brazos como hacen los rosales con malas ideas, podrías ver que sigo aquí, igual que antes. Pero para eso tienes que abrir los ojos.
Menos mal que entre la gente, entre todas las palabas hirientes, siempre vas y me das la mano. Siempre me encuentras y me haces sonreír.
julio 16, 2009
Igual piensas que tenemos que buscarte. Igual crees que tenemos que esperarte. Esperar a que despiertes, esperar a que recobres el maldito sentido común, esperar a que te des cuenta de que estás haciendo daño a tu alrededor. ¿Te das cuenta de que si sigues esperando puede que el daño sea irreversible? No me queda paciencia esta vez, ya te dí demasiada. Te he dado tanta paciencia y te he buscado tantas veces cuando a mi no me has dado nada más que palabras medio llenas y a menudo carentes de sentido. Porque no las sentía(mos). Pero espero que esa persona llene tus días, o que al menos lo intente, porque ya estamos cansados de soplar contra tu vendaval.
Lo peor de marcharse es que nadie te busque. Lo peor de que te busquen es que sea para lamer sus heridas (cuando las tuyas siguen abiertas de par en par). Así que, como no quiero que me busques, agarro mi fular rojo y me largo.
Lo peor de marcharse es que nadie te busque. Lo peor de que te busquen es que sea para lamer sus heridas (cuando las tuyas siguen abiertas de par en par). Así que, como no quiero que me busques, agarro mi fular rojo y me largo.
julio 14, 2009
Algo se está cayendo.
Oigo explosiones lejanas, escucho el tictac de un reloj que me susurra y me quiere contar la verdad, pero está tan lejos que el viento se lleva sus palabras, y no puedo hacer nada.
Ayúdanos a entender por qué te alejas de nosotros, déjanos verte, y cuéntanos por qué ya no confías en nosotros. Sabemos hacia dónde conducen las señales, deja que las derribemos y que se pudran los restos en el asfalto.
No te vayas, te echamos de menos.
Oigo explosiones lejanas, escucho el tictac de un reloj que me susurra y me quiere contar la verdad, pero está tan lejos que el viento se lleva sus palabras, y no puedo hacer nada.
Ayúdanos a entender por qué te alejas de nosotros, déjanos verte, y cuéntanos por qué ya no confías en nosotros. Sabemos hacia dónde conducen las señales, deja que las derribemos y que se pudran los restos en el asfalto.
No te vayas, te echamos de menos.
julio 08, 2009
Siempre pareces saber. Sueles saber qué decir y hacerlo con la voz apropiada. A veces un poco tarde, pero tus ganas de no perderme compensan por las sonrisas que me faltan en ese tiempo.
~
Sigo aquí y
no debería seguir
sintiendo esto.
no debería seguir
sintiendo esto.
junio 22, 2009
El mapa de tus lunares vuelve a llevarme a la cuneta. Creo que lo que pasa es que no sé leerlo. Si supiera, encontraría las indicaciones para salir de tus ojos. O igual no hay salida. O no quiero salir.
junio 19, 2009
¿Tregua, por favor?
Cómo es posible que llueva tanto. Días, y días, y días. No entiendo por qué no para. Me llega el agua al cuello, y juraría que yo sabía nadar. Tampoco sé cuándo lo olvidé. Pst.
La vida no conoce la palabra 'tregua'.
Le suena extraña y ambigüa. A la vida nunca le dieron clases de vocabulario y semántica. Por eso somos nosotros los que nos tenemos que pelear por manejar los hilos. Y qué díficil es, maldita sea. No sé qué coño hacer con mis hilos. No hago más que enredarme con ellos con más bien poca gracilidad. Y, encima, me caigo. Y no llevo botiquín para curarme las heridas despellejadas de las rodillas y las manos. Eso te pasa por lista, me digo; eso te pasa por idiota y por ser siempre tan precipitada. Vas y la cagas.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
La vida no conoce la palabra 'tregua'.
Le suena extraña y ambigüa. A la vida nunca le dieron clases de vocabulario y semántica. Por eso somos nosotros los que nos tenemos que pelear por manejar los hilos. Y qué díficil es, maldita sea. No sé qué coño hacer con mis hilos. No hago más que enredarme con ellos con más bien poca gracilidad. Y, encima, me caigo. Y no llevo botiquín para curarme las heridas despellejadas de las rodillas y las manos. Eso te pasa por lista, me digo; eso te pasa por idiota y por ser siempre tan precipitada. Vas y la cagas.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
junio 17, 2009
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