Olvidemos el camino más directo, vamos a parar en todos los paisajes bonitos. No dejes que me suelte, agárrame fuerte, que esta vez no quiero huír. Que me encanta el camino que trazas en mi espalda y que sigues en busca de lunares.
Las constelaciones me recuerdan que estoy en casa.
Vamos a pararnos a mirar las estrellas. Quédate en silencio, escuchemos cómo rompe el oleaje contra nosotros.
Voy camino de estrellarme contra ti.
Permiso para despegar.
agosto 08, 2009
agosto 05, 2009
Bienvenido a mi ventrículo derecho, amable desconocido. Ya tengo ganas de que nos conozcamos mejor, que su manera de hacerme reír me alegra el día, que no es poco.
julio 27, 2009
une.
Destino que ríe
a nuestra costa cuando
cae el otoño.
deux.
Corazón latente
emociones impertinentes
nublan el día.
trois.
Solo otro
suspiro
otra mañana gris.
quatre.
Amor venidero
esperanzas en venta
corazón en fuga.
cinq.
Restos vestidos
de calma tempestuosa
y colores alegres.
Destino que ríe
a nuestra costa cuando
cae el otoño.
deux.
Corazón latente
emociones impertinentes
nublan el día.
trois.
Solo otro
suspiro
otra mañana gris.
quatre.
Amor venidero
esperanzas en venta
corazón en fuga.
cinq.
Restos vestidos
de calma tempestuosa
y colores alegres.
julio 20, 2009
i.
Huír de todo
y no mirar cuando
cruzamos en rojo.
ii.
Que no me digan que te ayude, porque ya no me da la gana.
iii.
Si por cada desilusión me regalasen una caricia.
iv.
Si no te importa, voy a esperar en vano un poquito más. Exactamente el tiempo que voy a tardar en vender el corazón para que los sentimientos se los quede alguien a quien le den mejores resultados.
v.
Si el muy cobarde no se da a la fuga antes. Míralo, cómo sí que sabe huír cuando le conviene. Menos mal que soy más rápida y mi lógica siempre le da alcance y lo noquea.
vi.
Ese maldito
semáforo no deja
de mirarme.
vii.
Amárrate el pelo, mujer. Que puedes con esto y con mucho más, y lo sabes. Ya se llevará el viento los retales de la piel quemada.
Huír de todo
y no mirar cuando
cruzamos en rojo.
ii.
Que no me digan que te ayude, porque ya no me da la gana.
iii.
Si por cada desilusión me regalasen una caricia.
iv.
Si no te importa, voy a esperar en vano un poquito más. Exactamente el tiempo que voy a tardar en vender el corazón para que los sentimientos se los quede alguien a quien le den mejores resultados.
v.
Si el muy cobarde no se da a la fuga antes. Míralo, cómo sí que sabe huír cuando le conviene. Menos mal que soy más rápida y mi lógica siempre le da alcance y lo noquea.
vi.
Ese maldito
semáforo no deja
de mirarme.
vii.
Amárrate el pelo, mujer. Que puedes con esto y con mucho más, y lo sabes. Ya se llevará el viento los retales de la piel quemada.
julio 16, 2009
Igual piensas que tenemos que buscarte. Igual crees que tenemos que esperarte. Esperar a que despiertes, esperar a que recobres el maldito sentido común, esperar a que te des cuenta de que estás haciendo daño a tu alrededor. ¿Te das cuenta de que si sigues esperando puede que el daño sea irreversible? No me queda paciencia esta vez, ya te dí demasiada. Te he dado tanta paciencia y te he buscado tantas veces cuando a mi no me has dado nada más que palabras medio llenas y a menudo carentes de sentido. Porque no las sentía(mos). Pero espero que esa persona llene tus días, o que al menos lo intente, porque ya estamos cansados de soplar contra tu vendaval.
Lo peor de marcharse es que nadie te busque. Lo peor de que te busquen es que sea para lamer sus heridas (cuando las tuyas siguen abiertas de par en par). Así que, como no quiero que me busques, agarro mi fular rojo y me largo.
Lo peor de marcharse es que nadie te busque. Lo peor de que te busquen es que sea para lamer sus heridas (cuando las tuyas siguen abiertas de par en par). Así que, como no quiero que me busques, agarro mi fular rojo y me largo.
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